El impacto ambiental de la inteligencia artificial
La inteligencia artificial (IA) despierta grandes expectativas como herramienta para enfrentar algunas de las principales crisis ambientales del planeta. Desde el monitoreo del cambio climático hasta la protección de la biodiversidad, su potencial es innegable.
Sin embargo, su rápido crecimiento también tiene un costo ambiental significativo. La expansión de centros de datos requiere enormes cantidades de energía y agua, además de minerales raros que suelen extraerse de forma insostenible. Esta infraestructura, en muchos casos, contribuye al calentamiento global que la propia IA intenta mitigar.
“Todavía hay mucho que no sabemos sobre el impacto ambiental de la IA, pero algunos de los datos que tenemos son preocupantes”, señala Golestan Radwan, directora de Transformación Digital del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
El desafío es claro: aprovechar el poder de la inteligencia artificial sin comprometer la salud del planeta.Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
