Cultura

Espectáculos masivos y contaminación sonora: un problema ignorado

La crisis ambiental también se escucha. La contaminación sonora se ha convertido en una amenaza cotidiana para la salud pública, especialmente en ciudades. Motores, tráfico, fábricas y espectáculos masivos generan niveles de ruido que superan con frecuencia los límites seguros, situados entre 65 y 75 decibelios.

En conciertos y eventos, el público suele estar expuesto a niveles promedio de 100 dB, con picos que superan los 125 dB, suficientes para provocar daño auditivo permanente. La exposición prolongada puede causar pérdida de audición, tinnitus, trastornos del sueño, estrés y problemas cardiovasculares.

La Organización Mundial de la Salud advierte que la contaminación sonora es uno de los factores ambientales más dañinos: solo en Europa provoca 12.000 muertes prematuras al año y cerca de 48.000 nuevos casos de cardiopatía isquémica.

Regular, prevenir y concientizar ya no es una opción: es una urgencia sanitaria y ambiental.