Un paso histórico para nuestro océano, aunque el desafío recién empieza
Después de más de diez años de negociaciones, en junio de 2023 la comunidad internacional logró algo que durante mucho tiempo pareció inalcanzable: la adopción del Tratado Global de los Océanos, también conocido como Tratado de Alta Mar. Un acuerdo histórico que busca proteger la biodiversidad marina allí donde durante décadas casi no hubo reglas: las aguas internacionales.
El objetivo es ambicioso y, al mismo tiempo, urgente. El tratado permitirá crear Áreas Marinas Protegidas en alta marcon la meta de resguardar al menos el 30% de los océanos para 2030. No se trata solo de conservación por conservación. Los océanos cumplen un rol clave en el equilibrio climático del planeta: absorben cerca del 30% del CO₂ que emitimos, amortiguando parte del impacto del calentamiento global. Protegerlos es, en definitiva, protegernos a nosotros mismos.
El acuerdo —cuyo nombre formal es Tratado sobre la Diversidad Biológica Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ)— establece un marco legal largamente esperado. Incluye reglas para crear y gestionar áreas protegidas, exige evaluaciones de impacto ambiental más estrictas para actividades en alta mar y plantea un reparto más justo de los beneficios derivados de los recursos genéticos marinos. También refuerza la cooperación científica internacional y la gobernanza de ecosistemas que, hasta ahora, quedaban en una zona gris.
Claro que el anuncio, por sí solo, no alcanza. El tratado ya está en proceso de ratificación, y ese es el verdadero test. Sin un número suficiente de países que lo adopten y lo implementen, el acuerdo corre el riesgo de quedarse en una buena intención. La historia ambiental está llena de compromisos ambiciosos que naufragaron en la falta de voluntad política.
Aun así, el Tratado Global de los Océanos marca un antes y un después. Por primera vez, el mundo reconoce que la alta mar requiere de regulaciones drasticas, ejecutables e inmediatas. El desafío ahora es pasar del papel a la acción, y hacerlo rápido. Porque el océano puede esperar menos que la diplomacia.
Fuente: Naciones Unidas (UNESCO/IUCN).
Enlace de referencia:
· Naciones Unidas, «Acuerdo histórico para proteger el océano».
· IUCN, «High Seas Treaty».
