Inteligencia artificial y medio ambiente
La inteligencia artificial (IA) tiene un impacto dual sobre el medio ambiente: ofrece herramientas innovadoras para la sostenibilidad, pero también genera un elevado consumo energético.
Su aplicación permite predecir patrones climáticos, optimizar energías renovables, mejorar la eficiencia agrícola y proteger la biodiversidad. Sin embargo, los centros de datos que la sustentan demandan grandes cantidades de electricidad y agua, contribuyendo a la huella de carbono tecnológica.
Según el Banco Mundial, el sector de las tecnologías de la información —donde la IA ocupa un papel central— genera cerca del 1,7% de las emisiones globales de CO₂, una cifra en aumento.
El desafío es avanzar hacia un uso responsable de la IA, aprovechando su capacidad para reducir sus propios impactos y apoyar la transición hacia una economía más sostenible.
